Testimonio de Beatriz

Quería dejar mi testimonio para que todos aquellos que tengan dudas de fe crean, aunque sea un poquito, y los que no crean que la Virgen de Garabandal les ilumine para que puedan sentir la alegría que experimenta el alma cuando vivimos esperanzados y apoyados en ELLA.

He estado en Garabandal dos veces, una en agosto pasado y otra a principios de este año 2017. Las dos veces con mi hermana y con mi hijo, pasando unos días de vacaciones, acudimos a esa bendita aldea ilusionados y con muchas ganas de aprovechar el tiempo en oración y en compañía de la Santísima Virgen. Sigue leyendo

Testimonio de Juan

La primera vez que supe de Garabandal fue viendo en Youtube un documental sobre apariciones marianas en el s. XX. Me llamó mucho la atención y empecé a leer y ver más sobre Garabandal. Así que en agosto de 2011 mi mujer y un servidor visitamos Garabandal y desde el primer momento sentimos allí una presencia muy activa de la Virgen, con una gran paz para nuestra alma y un gran alimento para nuestra fe y conversión. Por aquel entonces mi mujer y un servidor llevábamos casi un año intentando ser padres sin lograrlo. Estando allí mi mujer le pidió esta gracia a la Virgen. Nuestra pequeña Lourdes nacía casi un año después, exactamente el día de la primera aparición de la Virgen en Garabandal: el 2 de julio. Pero nosotros no nos percatamos de ello hasta que el verano pasado (2015) volvimos a Garabandal para recargar nuestras baterías espirituales. Fue maravilloso caer en la cuenta de esta gran bendición. Y estando allí pudimos conocer y hablar con personas que presenciaron muchas veces los hechos de Garabandal. Fue impresionante. Sigue leyendo

Testimonio anónimo

Me llamo C.
(Portugal/Galicia)

Identificarse con simples siglas o en el completo anonimato igual ayuda a pronunciarse con sencillez, sin vanidad, y a parecer más creíble, al no existir interés expreso para la jactancia. Esto lo menciono porque lo que cuento a continuación, es con la única y responsable intención de exportar luz y verdad por lo experimentado trabajando para la Virgen de Garabandal; con regalos o certezas incontestables ya para uno, alejadas del empirismo imposible por el que otros se rigen, que sin más pruebas, fían al tubo de ensayo sus experiencias sin admitir que para que alguien entre, es condición indispensable abrirle un poco la puerta, además del corazón. Sigue leyendo

Testimonio de Montse

A finales de Septiembre de 2015 vine por primera vez a Garabandal con un grupo de peregrinos de Barcelona. Desde hacía unos 7 meses me dolía el pulgar de la mano derecha, como si me clavasen una puñalada, ante cualquier movimiento de éste. El sábado 26 subí a los Pinos y arrodillada ante la imagen de la Virgen le pedí que me librara de todo mal y le supliqué por mi dedo pues lo necesito para trabajar. Quiero dar testimonio de que desde entonces, hace ya más de 2 meses, no he vuelto a sentir dolor y ésto se acompañó de la desaparición de la inflamación sin dejar deformación alguna ni limitación del movimiento. Soy médico, había hecho de todo sin conseguir resultado. He trabajado estos últimos 2 meses intensamente, escribo, pincho y utilizo aparatos médicos con los que debo hacer presión y no he vuelto a sufrir por ello. Quiero dar testimonio de ello y de que mi fe y mi humildad también se han beneficiado. Hoy, 8 de Diciembre, día de la Inmaculada Concepción y que comienza la celebración del Año Santo de la Misericordia quiero aprovechar para públicamente dar las gracias a la Virgen del Carmen de Garabandal.

Montse.

Testimonio de Román

El pasado día 20 de julio del 2.014 dejé en la web de la Parroquia de Garabandal un testimonio sobre mi visita del 12 de junio de ese mismo año. Hoy, ya como web del Centro de Peregrinos, quiero completar, en parte, aquel mi primer testimonio. También deseo manifestar mi absoluta obediencia a la autoridad eclesiástica y más concretamente, en este caso, al Obispo de Santander en todo lo que a su ministerio concierne. He consultado escritos de mi primera visita a San Sebastián de Garabandal y confirmo que fueron exactamente once días los que pasé allí, en el mes de julio de 1962. Durante ese periodo de tiempo pude ser testigo directo de catorce visiones de las niñas. Aquella experiencia fue enorme para confirmar mi fe en aquellos momentos y en toda mi vida. El conjunto de lo vivido me resultó asombroso. Vivencias y hechos que desde un punto de vista natural me resultan imposibles de explicar. Sobre todo teniendo en cuenta las circunstancias del lugar, del momento histórico y de la inocencia de aquellas cuatro niñas. Sigue leyendo